Canadá ayuda a las mujeres guatemaltecas a romper el círculo mortal de silencio y violencia


Personal de CECI, Embajada de Canadá y personal de la Municipalidad de San Jacinto.


Antiguas instalaciones para víctimas en Chiquimula.


Nuevas instalaciones en la estación de policía de Chiquimula. Los fondos de Canadá ayudaron a la renovación de estas oficinas remodelando la infraestructura, proporcionando mobiliario, iluminación y áreas especiales para niños.


Antiguas instalaciones en San Jacinto.


Nuevas instalaciones en San Jacinto, con un segundo nivel completamente nuevo.


Miembro del personal de la Oficina para la Protección de la Mujer hablando a las mujeres acerca de sus derechos y las instituciones que pueden ayudarlas en casos de violencia.

Cada mañana, Mayra Liseth Vanegas se despertaba preguntándose si podría vivir para ver un día más.  Durante cinco años sufrió en silencio de repetidos ataques brutales de su cónyuge.  Mayra se vio atrapada en lo que parecía ser un círculo de violencia imposible de romper.  Un día, cuando la ira de su esposo alcanzó a su hijo, los instintos de Mayra la llevaron a denunciarlo ante un juez, quien emitió una orden de restricción.  Desafortunadamente, el sistema, que históricamente ha restado importancia a la violencia en contra de la mujer, le falló y su esposo regresó a su hogar después de un período corto de tiempo.  La violencia física y psicológica en contra de Mayra y de su hijo crecieron en brutalidad y crueldad.

Guatemala es un país muy peligroso para las mujeres.  Según el Procurador de los Derechos Humanos, Guatemala es el segundo país más violento en el mundo para las mujeres.  En el 2012, aproximadamente 700 mujeres fueron asesinadas, muchas de ellas también fueron víctimas de ataques sexuales, sus cuerpos mutilados y dejados a la vista del público.  Con frecuencia se ataca a mujeres como forma de represalia e intimidación entre pandillas rivales y organizaciones criminales, pero una vasta mayoría son víctimas de violencia doméstica.

Lo más trágico es que esto es algo común.

Talleres financiados por Canadá se enfocan en derechos, recursos

Un día un grupo de amigas invite a Mayra a participar en un taller ofrecido en la Municipalidad.  El taller, ofrecido por la Comisión Municipal de la Mujer, es parte de un proyecto de $1.2 millones apoyado por el Fondo para la Paz y la Seguridad de Canadá, para crear conciencia sobre la violencia de género y mejorar el acceso a la justicia.

Mayra recuerda: “Cuando vi el video que mostraron, vi mi vida reflejada en él.  El hecho de que otras mujeres hubieran pasado por lo que yo estaba pasando y habían logrado cambiar sus vidas me dio el valor que necesitaba para denunciar a mi esposo frente a las autoridades y tomar los pasos necesarios para asegurarme de mantenerlo alejado de mi hijo y de mí.  Después de todo, nuestras vidas eran importantes y yo ya no estaba sola.”

Mujeres empoderadas se apoyan entre sí, redes

Ha pasado un año desde que Mayra participó en este taller.  Ahora aconseja a otras mujeres que atraviesan la misma situación y se ha convertido en un líder en su comunidad trabajando para empoderar a las mujeres.

Canadá trabaja con socios nacionales e internacionales para ayudar a más mujeres a romper este círculo mortal de silencio.  En alianza con el Centro para Estudios Internacionales y Cooperación (CECI), Canadá ha contribuido a incrementar la eficiencia y la infraestructura para el cumplimiento de la ley y el servicio que ofrecen las oficinas municipales en las ciudades de San Jacinto, Chiquimula y Esquipulas en Guatemala.

Más de 15,000 mujeres han participado en estos talleres financiados por Canadá y otras actividades para concientizarlas sobre sus derechos e informarles acerca de las instituciones que pueden brindarles asistencia.  Trabajando con las Oficinas Municipales para la Prevención de la Violencia contra las Mujeres en estas tres ciudades, el proyecto promovió la creación de redes de apoyo para las mujeres.

Desde el inicio del proyecto, más comunidades en el área se han acercado a las municipalidades pidiendo un apoyo similar.  Así, el círculo del silencio podría estarse rompiendo…de abajo hacia arriba, una municipalidad a la vez.